Una cartera en crisis
No se sabe aún quién será el nuevo Viceministro de Turismo después de la renuncia de Alfonso Salcedo, la importante subcartera de turismo está desprovista de autoridad competente. Pero lo que es más grave, de lo que llevamos de nuevo gobierno, es la percepción de improvisación y de falta de metas, siguiendo la estela de esta etapa de indefinición directiva. No es la primera vez que ocurre, cuando se designó a la Ministra de Comercio Exterior y Turismo, se tuvo que esperar varias semanas hasta saber quién sería el Viceministro de Turismo, tuvimos una Viceministra durante 24 horas (Agnes Franco). Del señor Salcedo no podemos decir mucho porque aportó muy poco al sector en los escasos cinco meses que permaneció en MINCETUR, nos gustaría saber las discrepancias sectoriales que motivaron su renuncia.
La única medida realmente nueva que desarrolla el actual ejecutivo es la de incentivar el turismo interno, de la cual no podemos aun valorar resultados porque no tenemos datos de contraste. Sin embargo, las promesas electorales en materia turística no sólo no se están cumpliendo, sino que dan la impresión de que no se llevarán a cabo observando las decisiones que se van adoptado que parecen seguir la inercia del gobierno anterior. Se ofreció a los peruanos: crear una autoridad de primer nivel como facilitador dinámico de la actividad, reconocer al turismo como sector con potencial, promoción de la inversión privada, promoción del turismo interno, políticas multisectoriales, fomentar el turismo de colectivos especiales, fomentar vínculos y la cooperación internacional, creación de una conciencia turística, puesta en valor de patrimonio en peligro, propiciar el desarrollo turístico regional dinamizando su promoción interna y externa y acciones concertadas de seguridad hacia el turismo. Hasta el momento se comprueba la escasa importancia que se otorga al sector a la vista del incumpliendo de la mayoría de estas promesas electorales, al gobierno le cuesta encontrar personas capaces de asumir los retos del sector y sobrellevar los grandes problemas existentes que lo condicionan (Machupicchu y Carrullichayoc, mercado aerocomercial, regular el mercado turístico en general, romper los monopolios existentes, mejorar infraestructuras, diversificar el producto, solucionar la inseguridad ciudadana , y un largo etcétera).
La Información turística padece una enfermedad crónica
En un documento publicado en la web oficial de la Organización Mundial del Turismo (OMT) titulado: “Turismo en Iberoamérica. Panorama actual” editado con motivo de la VI reunión ministerial de turismo celebrada en Uruguay en septiembre del 2006, aparecen algunos datos comparativos en relación a nuestros países vecinos. Sin embargo, en una apartado referido al Perú existe un vacío informativo en el cuadro: “Llegadas de turistas internacionales por categorías” (ver en la figura la zona seleccionada en color rojo). De los visitantes que llegaron al Perú, no se sabe cuántos son turistas, o cuántos son visitantes del día. Ese vacío informativo se repite para los años 2000, 2004 y 2005, lo cual es una carencia preocupante. Como nota esperpéntica de la información que envían nuestros funcionarios a la OMT, aparecen como cruceristas (turistas de crucero): 4, 7 y 8 turistas para los años indicados respectivamente.

Además de estas carencias en la información, no se cuentan con mediciones precisas del impacto del turismo en nuestra economía, a pesar de que existen numerosos indicios de que estaría en torno a cifras superiores al 5% del PBI.
La data de la cual provienen la mayor parte de la información oficial publicada es inconsistente, le falta veracidad, está dispersa, no está contrastada y los indicadores no tienen una orientación estratégica(1). Esto nos sume en la oscuridad absoluta por cuanto no sabemos cómo estamos <<diagnóstico de situación>>, para poder saber a dónde queremos dirigirnos <<definición de objetivos>>. Las decisiones que se están tomando utilizan como base esta información errónea.
No se hace nada por efectuar una cura de salud y mejorar la calidad de las fuentes. Quizá se piensa que ésta ceguera autoinducida pueda favorecer la gestión sectorial, pero sólo contribuye a que la “bola de nieve” siga creciendo. Esa bola de nieve trae consigo los impactos negativos del turismo que tenemos en varios lugares de nuestra geografía y que hemos denunciado reiteradas veces. ¿A quiénes o a qué destinos turísticos aplastará esa bola de nieve?, si no se reacciona pronto, sólo el tiempo lo dirá.
Nota
(1) Si un país es fundamentalmente un destino de naturaleza-aventura, ese país deberá orientar sus indicadores hacia la protección del medioambiente, de la flora y fauna existente, dado que es su principal fortaleza. De esta forma contabilizará no sólo el número de turistas que llegan a sus fronteras, también los impactos negativos como especies en peligro de extinción, datos de sostenibilidad, entre otros. Perú es considerado principalmente un destino cultural, aunque dispone de importantes recursos de naturaleza, lo propio será disponer de datos que protejan todos sus puntos más fuertes.