Desde mayo de este año, las relaciones entre Taiwán y China continental han manifestado una marcada distensión en sintonía con nuestra iniciativa de mejorar la interacción a través del Estrecho de Taiwán. Esta novedad ha obtenido el reconocimiento general a nivel internacional para Taiwán, por su nueva determinación para desempeñar el papel de pacificador. Por otra parte, después de haber experimentado por segunda vez una transferencia pacífica de poder entre los partidos gobernantes, el sistema democrático de Taiwán ha demostrado su creciente madurez. Esperamos que esto pueda servir no sólo como inspiración para otras naciones de esta región, sino también como faro de libertad para las sociedades chinas de todo el mundo.
Tras tomar posesión de nuestros cargos, nos pusimos inmediatamente a reactivar las consultas institucionalizadas a través del Estrecho de Taiwán entre la semioficial Fundación para los Intercambios a través del Estrecho (SEF) y su homóloga en China continental, la Asociación para las Relaciones a través del Estrecho de Taiwán (ARATS), consultas que habían estado interrumpidas durante más de una década.
Estos esfuerzos han producido hasta la fecha dos rondas de conversaciones entre los equipos de negociación encabezados por el presidente de la SEF, Chiang Pin-kung, y el presidente de la ARATS, Chen Yunlin (la primera en Pekín en junio, la segunda en Taipei en noviembre) y la firma de media docena de acuerdos formales sobre cuestiones de importancia práctica. Estos logros constituyen no sólo un avance significativo en el desarrollo de las relaciones a través del Estrecho, sino también un paso muy importante en el cumplimiento de la promesa de la administración de promover la paz regional.
Políticas de reconciliación a través del Estrecho
Una serie de complejos factores históricos han dado lugar a difíciles desacuerdos entre Taiwán y China continental. A pesar de los altibajos experimentados en las relaciones a través del Estrecho en las últimas seis décadas, la expansión de las interacciones en el sector privado ha reforzado el deseo común de las gentes de ambos lados del Estrecho de alcanzar un desarrollo pacífico. En consecuencia, esta administración ha trabajado sin cesar con el objetivo de aprovechar esta oportunidad histórica para abrir una ventana de diálogo que puede fomentar el desarrollo de un entorno propicio para la conciliación y la paz.
En mi discurso de toma de posesión del 20 de mayo, anuncié la necesidad de mantener el statu quo en el marco de la Constitución de la República de China, es decir, no a las conversaciones sobre unificación con el continente, no a la creación de una república independiente de Taiwán, y no al uso de la fuerza para resolver las cuestiones acerca de la soberanía. Se trata de la postura que mejor refleja cuál es la principal corriente de opinión pública del pueblo de Taiwán. En el discurso, también hice un llamamiento a ambas partes para "afrontar la realidad, crear un nuevo futuro, dejar a un lado las controversias, y buscar soluciones beneficiosas para todos", lo que nos permitirá lograr un beneficio mutuo así como perseguir nuestros intereses respectivos.
Las señales de buena voluntad de Taipei se han encontrado con respuestas pragmáticas por parte de Pekín. Tal y como se ha demostrado mediante la cooperación entre ambas partes en las tareas de socorro a las víctimas del terremoto de Sichuan, la participación de Taiwán en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y los acuerdos para garantizar la seguridad alimentaria, hemos desarrollado una gran mejora de la dinámica para la interacción.
Tomado como base el espíritu de poner a Taiwán en primer lugar para el beneficio de su pueblo, nuestro Gobierno ha adoptado una serie de medidas sensatas para avanzar en las relaciones económicas de Taiwán con China continental, reduciendo al mismo tiempo la confrontación y minimizando las fricciones en los asuntos internacionales a fin de garantizar un espacio internacional razonable para Taiwán. Creemos que, sin duda, los dos lados del Estrecho de Taiwán tienen capacidad para juntar sus manos y aplicar su sabiduría colectiva para afrontar el desafío de crear una nueva relación basada en la paz, la prosperidad, la dignidad, la reciprocidad y la cooperación.
Reemplazar la confrontación por la consulta
Ahora, dos décadas después de que se iniciara el mecanismo de diálogo entre la SEF y la ARATS, Taiwán necesita responder a las oportunidades y los desafíos planteados por el crecimiento de China continental y la globalización, continuando mientras con el fortalecimiento de su democracia, estableciendo unas bases sólidas para el desarrollo económico sostenible, avanzando hacia la igualdad social e integrando plenamente a Taiwán en las estructuras globales para una interacción progresiva.
Para tal fin, la presente administración está impulsando una reforma reglamentaria con el objetivo de crear un entorno económico más libre que permita a Taiwán mejorar sus ventajas competitivas y disolver los obstáculos para el desarrollo en todos los frentes. La relajación de las normas referidas a los intercambios a través del Estrecho puesta en práctica desde el 20 de mayo es un ejemplo del pronunciamiento de este Gobierno de "cultivar profundamente Taiwán con una perspectiva global".
La segunda ronda de las “conversaciones Chiang-Chen”, que se celebró en noviembre, supuso que por primera vez un alto representante de China continental visitara Taiwán desde que ambas partes se separaran seis décadas atrás. Durante las conversaciones, las delegaciones de la SEF y de la ARATS se centraron en asuntos económicos y otras cuestiones fundamentales para el bienestar de los pueblos a ambos lados del Estrecho, y firmaron acuerdos sobre transporte marítimo, transporte aéreo, servicios postales y seguridad alimentaria.
La seguridad y el espacio internacional de Taiwán
Para comprender plenamente esta oportunidad histórica y cultivar la paz a través del Estrecho en el espíritu de la búsqueda humanitaria de la armonía social, la mejora de las relaciones a través del Estrecho debe en parte manifestarse, en lo que a China respecta, en el cese de la intimidación militar y en el respeto por el espacio internacional de Taiwán.
El rápido crecimiento militar de China continental ha generado preocupación tanto a nivel regional como mundial. Hacemos un llamamiento solemne a las autoridades del continente para que consideren prudentemente la retirada de los misiles desplegados en el lado opuesto del Estrecho contra Taiwán.
Con el fin de establecer una base sólida para la paz duradera a través del Estrecho, trabajaremos para concretar medidas militares encaminadas a la creación de confianza y para poner las condiciones favorables a la negociación de un acuerdo de paz.
En lo que respecta a nuestro espacio internacional, vamos a persistir en la defensa de nuestros principios de "diplomacia flexible" y en la observación de una "tregua diplomática" con respecto a la rivalidad antagónica que socava las oportunidades de participación constructiva en la comunidad mundial. Confiamos en este camino para fomentar la cooperación entre ambos lados del Estrecho en organizaciones y contextos internacionales que contribuyan al bienestar global.
En la recientemente celebrada conferencia de líderes económicos de la APEC, que ha tenido lugar en la ciudad de Lima, el ex vicepresidente Lien Chan, que asistió en mi lugar, participó en intercambios constructivos con los miembros de la delegación de China continental para estudiar posibilidades de cooperación en el marco de
la APEC. Éste es un importante paso adelante hacia la mejora de la interacción entre ambos lados en los asuntos internacionales, que, junto con otros ejemplos de nuestra política de diplomacia flexible, se ha ganado el reconocimiento de la comunidad mundial.
Un reciente informe del Congreso de los Estados Unidos reitera el consenso de los legisladores de EE UU acerca de que el país debería apoyar una participación significativa de Taiwán en los organismos especializados de las Naciones Unidas, incluida la Organización Mundial de la Salud. Otros países, entre ellos Japón, Canadá, Australia y Singapur, así como la Unión Europea, han expresado un apoyo similar a la participación de Taiwán en los asuntos internacionales.
Instamos, por consiguiente, a China continental para que tenga el sentido común de prescindir de tácticas diplomáticas de suma cero encaminadas a oprimir el espacio internacional de Taiwán, y que tome en serio las aspiraciones de nuestro pueblo a la hora de desempeñar su papel en la comunidad internacional. Estamos firmemente convencidos de que tomar tal camino iluminado ofrece la mejor esperanza para que los dos lados del Estrecho de Taiwán aúnen sus esfuerzos en la promoción del bienestar de la humanidad y de las perspectivas futuras de una paz regional duradera.
El inquebrantable compromiso de Taiwán con la paz
La promoción de la paz y de unas relaciones más cálidas en el Estrecho de Taiwán está en el interés común de las personas a ambos lados del Estrecho y es también, de hecho, una aspiración común de las gentes de todo el mundo. Si bien no debemos subestimar los retos que nos deparará el futuro, estamos sin embargo firmemente convencidos de que esta búsqueda merece nuestros más serios esfuerzos. Sólo dándolo todo podremos cumplir con nuestro compromiso solemne de trabajar para la paz y la estabilidad regionales.