Empecemos el 2007 con más generosidad y respeto entre nosotros. El hacerlo conscientemente, de pronto nos genere una tarea desacostumbrada y, a veces, hasta ausente por no ejercitarla a menudo. Me refiero a las reglas mínimas de buen manejo y comunicación en nuestros entornos de trabajo, en donde la herramienta clave en este año que recién iniciamos podría ser la calidad y el respeto en nuestras relaciones profesionales.
De cara al 2007, podría ser mejor mi carrera y mis nuevas oportunidades de desarrollo si empiezo por autoevaluarme para conocer qué fortalezas y debilidades tuve en el año que pasó. Un buen balance a manera de recuento introspectivo contribuirá a este inteligente y propicio Autoconocimiento.
En esferas profesionales altamente competitivas, los líderes destacan porque se conocen muy bien a sí mismos; hay múltiples testimonios de éxito ejecutivo traducido en buena gente: Líder. En la gestión gerencial, estos líderes conocen verdaderamente su interior, en la adrenalina del momento tienen bien claras sus ventajas, sus flaquezas y no por ello se ensoberbecen con estas aptitudes; al contrario, ellos mismos no se toman tan en serio. Justamente por este valor agregado con el que cuentan (y ejercitan siempre) es que reflejan habitualmente un halo respetable y de franco liderazgo a su alrededor.
¿Y a qué viene la generosidad en todo esto? A que ese líder ejecutivo, empresario o profesional exitoso es, desde luego, generoso en todas sus facetas, pues posee alto liderazgo, comparte genuinamente sus ideas, su trabajo, su poder, su confianza y muchas otras cosas destacables, lo que lo hace ser “un desprendido”; no mezquina lo que sabe y lo comparte en todo su entorno y en todo momento.
Ese líder que tenemos dentro los peruanos (unos más adentro que otros…) tenemos que hacerlo aflorar con responsabilidad y sincera humildad. Tenga en cuenta que este 2007 Dios espera, pero el tiempo no.
Apunte para no olvidarse:
• Conteste sus e-mails si son dirigidos hacia usted (no masivos). Todas las personas son importantes.
• Llegue puntual a sus citas, pero ojo, no se jacte de ello. Es lo normal hacerlo.
• Cumpla su palabra, trate de no decir mentiras ni mentirillas ni mentiras blancas, ninguna.
• Tenga apreciaciones favorables hacia sus compañeros y demás personas con las que se relacione, hacia los de arriba y hacia los de abajo, si genuinamente aprecia algo bueno de estas personas. Manifieste su agrado, salude las buenas mociones y elogie una corbata si sinceramente le gusta.
• Permita pasar primero a la otra persona, de cualquier género o condición. Ahí está el detalle.
• Su familia es su principal empresa. Sea, pues, recíproco –generosamente-y bríndele el tiempo que amerita. La vida le demostrará que valió la pena hacerlo.
•Sea armónico en las relaciones discordantes; ceda –a veces-; se puede. Si quiere, tómese unos días para respirar profundo, pero ceda usted. ¡Verá qué bueno es!
• Atienda -generosamente-a gente que no le pide algo con fin lucrativo, aquel desempleado, aquel empresario con serios problemas o algún conocido en puertas al divorcio. Esa gente verá en usted una esperanza: la de saber que en el Perú hay personas generosas.
• Sea generoso con el tiempo que le merece a su Dios, sea éste cual fuere para usted. Comuníquese con Él, tiene muchas cosas que preguntarle; por ejemplo “¿quién soy?”, “¿para dónde voy?”. Este Señor es el único que le tiene esa respuesta; no lo subestime, porque Él es Dios y Él lo puede todo. Por ello, sepa ser Su hijo y ore con frecuencia, porque eso es muy bueno para su alma.
¡Que tenga un generoso 2007!